Borja Iglesias: "Por desgracia, el desahucio de Maricarmen no es un caso puntual"
El futbolista del Celta lamenta el desahucio de la mujer de 87 años y reclama "condiciones justas" para acceder a una vivienda digna.
El futbolista del Celta Borja Iglesias, campeón del mundo con la selección española, se ha pronunciado este jueves sobre el desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años que ha tenido que abandonar la vivienda en la que residió durante 71 años en Madrid. En una carta publicada por su pareja María Valero en sus redes sociales y compartida por el delantero, lamenta que el caso de la anciana no sea, a su juicio, una situación aislada en España. "Por desgracia, el desahucio de Maricarmen no es un caso puntual. Es la lucha diaria que se vive en este país para poder tener una vivienda digna", denuncia. El jugador del Celta también hace referencia a las diferencias entre generaciones y reivindica que las personas mayores tengan unas condiciones dignas y que los jóvenes puedan acceder a oportunidades. "Las personas mayores merecen respeto y amor y los jóvenes oportunidades justas para crecer y hacer mejor nuestro país", escribe. "Todos merecemos condiciones justas para seguir construyendo un país del que estemos orgullosos. España es maravillosa en muchísimas cosas, pero tenemos margen de mejora y tenemos que pelear por ello", añade. Iglesias reconoce en su mensaje que su situación personal es privilegiada. "Soy una persona superafortunada por mi profesión y mi situación económica", admite, aunque considera que esa circunstancia no le impide ser consciente del problema de acceso a la vivienda que afecta a otras personas. "La gran mayoría estamos mucho más cerca del caso de Maricarmen que del otro lado. Luchemos juntos porque esto es cosa de todos", concluye el futbolista. Maricarmen, de 87 años y con un 50% de discapacidad, fue desahuciada este miércoles de la vivienda del madrileño barrio de Retiro en la que llevaba viviendo 71 años. El desalojo se produjo después de varios intentos anteriores que habían sido paralizados y tras una noche de concentración de vecinos, activistas y representantes del Sindicato de Inquilinas para intentar impedirlo. El inmueble pasó a manos de Urbagestión Desarrollo e Inversión (Urbagesa) en 2018. Maricarmen tenía un contrato de renta antigua que había sido heredado de su familia. Tras varios años de litigios, los tribunales terminaron fallando a favor de la propiedad y se ejecutó el cuarto intento de desahucio. El caso había generado una movilización importante en los días previos. Además, una donante anónima se ofreció a asumir la diferencia entre los aproximadamente 500 euros que Maricarmen pagaba y los 2.650 euros mensuales reclamados por la propiedad, según informó RTVE. La oferta no evitó finalmente el desahucio.
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