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Friday, September 18, 2026

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11 años y 156 ciclos de quimioterapia por un cáncer que nunca tuvo: "Me han arruinado la vida"

Becky Jones, una madre británica de 34 años, fue diagnosticada erróneamente con un agresivo tumor cerebral

· 830 words· updated September 17, 2026 at 12:17 PM

La historia de Becky Jones ha conmocionado al Reino Unido. Esta mujer británica, que actualmente tiene 34 años y es madre de dos hijos, pasó 11 años sometida a tratamientos de quimioterapia después de recibir un diagnóstico erróneo de cáncer cerebral. Los médicos le habían asegurado que padecía un glioblastoma de grado 4 y que le quedaban entre seis y doce meses de vida. Ahora sabe que nunca tuvo un tumor cerebral. Según una revisión independiente realizada en 2025 por neurocirujanos y radiólogos a petición de sus abogados, Becky Jones padecía en realidad una desmielinización tumefactiva, una inflamación del sistema nervioso que normalmente se trata desde Neurología con altas dosis de esteroides. La mujer ha contado su historia a la BBC, a la vez que forma parte de un grupo de más de 40 pacientes que han emprendido acciones legales contra la Fundación de los Hospitales Universitarios de Coventry y Warwickshire (UHCW) por tratamientos que consideran innecesarios. Todo comenzó en 2012, cuando Becky Jones, entonces muy joven, acudió al médico después de sufrir fuertes migrañas. Una resonancia magnética detectó una masa en el cerebro y los especialistas decidieron realizarle una biopsia. Según su relato, los resultados de aquella biopsia se perdieron inicialmente. Posteriormente fue trasladada al Hospital Universitario de Coventry, donde, según explica, fue diagnosticada de un glioblastoma de grado 4 antes de que los médicos hubieran podido consultar los resultados de la biopsia. Cuando finalmente llegaron esos resultados, apuntaban a diferentes posibilidades, entre ellas una lesión, una infección o una desmielinización tumefactiva. Sin embargo, Becky Jones asegura que en lugar de continuar con las pruebas para determinar el origen de la masa, los médicos optaron directamente por iniciar la quimioterapia. "Me dieron entre seis y doce meses de vida y me dijeron que nunca podría tener hijos", ha explicado. También asegura que le advirtieron repetidamente de que moriría si abandonaba el tratamiento. El tratamiento se prolongó durante 11 años y alrededor de 156 ciclos de temozolomida (TMZ), un fármaco utilizado en determinados tumores cerebrales. Durante ese tiempo, Becky Jones sufrió náuseas, fatiga, depresión, ansiedad, úlceras, dolores de estómago y estreñimiento. También existe la posibilidad, según su testimonio, de que el tratamiento le provocara una menopausia precoz. Uno de los aspectos que más ha marcado su historia es que, pese a las sucesivas exploraciones, no se apreciaba claramente ningún tumor. Becky Jones relata que llegó a preguntar a los especialistas por qué no aparecía en las pruebas, pero que le respondieron que no podía verse a simple vista. La joven también vio truncados algunos de sus principales proyectos vitales. Su objetivo era convertirse en agente de policía, pero no pudo desarrollar esa carrera debido a la biopsia y al diagnóstico que había recibido. Además, los médicos le aseguraron que no podría tener hijos. Sin embargo, posteriormente se quedó embarazada y llegó a tener dos hijos. Según relata, los profesionales calificaron el embarazo de milagro. El diagnóstico también condicionó su vida familiar. Becky Jones explica que durante los años en los que estuvo sometida al tratamiento se perdió acontecimientos familiares y momentos importantes que ya no podrá recuperar. Entre ellos, el tiempo que podría haber pasado junto a su madre cuando esta también enfermó. "Nunca tuve un tumor cerebral. Me diagnosticaron erróneamente y he pasado por todo este tratamiento durante la mayor parte de mi vida adulta sin motivo alguno", ha declarado. La revisión de su caso se produjo después de que sus abogados solicitaran un análisis independiente de los diagnósticos relacionados con el médico Ian Brown, especialista del Hospital Universitario de Coventry. En mayo de 2025, neurocirujanos y radiólogos revisaron el caso de Becky Jones y concluyeron que no había padecido cáncer cerebral. El diagnóstico alternativo fue una desmielinización tumefactiva, una enfermedad inflamatoria que puede presentar lesiones similares a las de un tumor y que, según la información difundida, podría haberse tratado con esteroides. El caso no sería aislado. Más de 40 pacientes han emprendido acciones legales contra la Fundación de los Hospitales Universitarios de Coventry y Warwickshire, y otros afectados han contado a la BBC que recibieron durante años temozolomida. Las conclusiones preliminares de una revisión del Real Colegio de Médicos del Reino Unido (RCP) apuntan a que en el hospital se administraron de forma rutinaria tratamientos prolongados con este medicamento, en algunos casos con poca o ninguna evidencia de beneficio. Algunos pacientes han relacionado el tratamiento con importantes problemas de salud. Una de ellas considera que el fármaco pudo afectar a su fertilidad y otra desarrolló leucemia después de haber recibido un centenar de ciclos. Para Becky Jones, el daño va mucho más allá de los efectos secundarios de la quimioterapia. "Me han arruinado la vida", ha lamentado, después de descubrir que pasó buena parte de su juventud enfrentándose a un cáncer que, según la revisión independiente, nunca tuvo. Ahora ha decidido hacer público su caso con la esperanza de que la revisión de estos diagnósticos sirva para evitar que otros pacientes puedan pasar por una experiencia similar.

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