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Friday, September 25, 2026

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Tras 95 años, la coartada de Adolf Hitler no se sostiene: sospechan que habría participado en el asesinato de su sobrina

Los documentos hallados en los archivos de Múnich siembran las dudas sobre dónde estaba cuando ocurrió este crimen

· 398 words

Casi un siglo después, una investigación histórica ha puesto en entredicho la coartada oficial de Adolf Hitler respecto a la muerte de su sobrina, Geli Raubal. En septiembre de 1931, la joven de 23 años apareció muerta por un disparo en el apartamento muniqués del líder nazi, con quien convivía. Aunque la versión oficial catalogó el suceso como un suicidio, la prensa y la oposición política de la época cuestionaron de inmediato dicho relato, sospechando que el futuro dictador pudo haber estado implicado en el trágico desenlace. La controversia ha resurgido tras el hallazgo de valiosos documentos en los archivos de Múnich por parte del historiador Harald Sandner, según ha revelado la revista 'Der Spiegel'. Sandner ha localizado dos esquelas y una partida de defunción en el registro civil que fechan el hallazgo del cadáver la mañana del 18 de septiembre de 1931, a las 10:15 horas. Este dato contradice la versión sostenida por Hitler, quien afirmó haber abandonado la ciudad un día antes para eludir cualquier vínculo con el trágico suceso. El relato oficial que exculpaba al dirigente se fundamentaba en un informe policial redactado el 28 de septiembre, diez días después del fallecimiento. La inconsistencia temporal sugiere una posible manipulación para proteger la imagen pública de Hitler. Según explica el historiador Thomas Weber, el líder nazi necesitaba proyectarse como un referente de virtud moral en su ascenso al poder, una pretensión que habría quedado destruida si se le hubiese asociado directamente con la muerte de su joven familiar. A las dudas sobre su ubicación se suma el hecho de que las autoridades de la época nunca ordenaron realizarle una autopsia al cuerpo de Raubal. Si bien estos hallazgos documentales no constituyen una prueba definitiva de homicidio, sí refuerzan las hipótesis que circularon en la época sobre la responsabilidad de Hitler. Diversos periódicos sugirieron entonces que el político pudo haber acabado con la vida de su sobrina o haber ordenado su asesinato para mantener un control estricto sobre sus acciones. El trasfondo del conflicto parece haber sido una violenta discusión previa al fallecimiento. Múltiples testimonios señalan que el motivo de la disputa fue la negativa de Hitler a permitir que la joven se trasladara a Viena para continuar sus estudios de canto. Noventa y cinco años después, estos nuevos indicios reavivan las sospechas sobre uno de los episodios más oscuros y encubiertos del entorno personal del dictador.

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