Los testigos de la boda viral de Ourense desmienten al novio: "Nos habían invitado para sacarnos los cuartos"
Los asistentes a la celebración aseguran que el objetivo del enlace era recaudar dinero y sostienen que la fiesta terminó entre discusiones, empujones y tirones de pelo
Los ecos de la polémica boda de Antonio y Brenda en Gomesende, en Ourense, continúan creciendo. Mientras el novio ha defendido públicamente que la celebración, celebrada el pasado sábado, tenía como único objetivo reunir a las familias y que ambos siguen "casados y felices", varios de los invitados ofrecen una versión muy diferente de lo ocurrido. Algunos de los asistentes consultados por El Mundo aseguran que eran conscientes de que la pareja ya llevaba varios meses casada y que la celebración tenía también un objetivo económico. "Todos sabíamos que nos habían invitado para sacarnos los cuartos", sostiene uno de los testigos, que asegura que los invitados acudieron pese a conocer las circunstancias para "echarles una mano". Según este relato, la situación se complicó cuando, una vez concluida la ceremonia, comenzó la celebración y Brenda habría empezado a insistir en que los regalos debían alcanzar una determinada cantidad. "Nos iba contando abiertamente que tenía un pacto con Antonio y que tenía que conseguir 40.000 euros", afirma uno de los asistentes. La cifra habría adquirido especial importancia al comprobar que la asistencia estaba muy por debajo de lo previsto. De los aproximadamente 150 invitados inicialmente convocados, solo habrían acudido alrededor de 50. Parte de los asistentes, además, había dejado previamente sus sobres y regalos en casa de los padres de Antonio. La distancia entre el dinero que esperaban recaudar y el que finalmente habrían conseguido habría provocado las primeras discusiones entre la pareja. Los testigos aseguran que Brenda comenzó entonces a dirigirse a algunos invitados que, a su juicio, podían aportar más dinero, explicándoles el supuesto acuerdo económico que mantenía con Antonio. Los asistentes trataron de rebajar la tensión y, según uno de ellos, llegaron a advertirle de que, si no existía ningún acuerdo por escrito, se trataba de "su palabra contra la de él". El ambiente terminó por deteriorarse. Los testigos describen una celebración marcada por el consumo de alcohol y aseguran que Brenda acabó en la piscina, antes de que algunos familiares y acompañantes de la novia se enfrentaran a personas próximas a Antonio. La discusión habría derivado en empujones, gritos y tirones de pelo. Algunos asistentes aseguran incluso que hubo personas que sufrieron lesiones visibles. Antonio ha negado públicamente esta versión, aunque varios de los testigos consultados coinciden en describir un episodio de violencia durante la celebración. El relato coincide, además, con algunos de los audios que han comenzado a circular en chats vecinales y en los que se apunta a que la celebración habría tenido un marcado carácter económico. Algunos asistentes habrían intentado mediar desde las habitaciones de la planta superior, donde, según los testimonios, también se mostraron vídeos y mensajes relacionados con la polémica. Otro de los episodios que ha contribuido a alimentar la controversia es la supuesta infidelidad de Brenda durante la celebración. Los testigos consultados aseguran no poder confirmar que se produjera una relación sexual, pero sí que la novia desapareció durante unos minutos acompañada por uno de los trabajadores de la organización de la boda. También aparece en algunos testimonios la alcaldesa de Ramirás, Isabel Gil, cuya presencia habría coincidido con uno de los enfrentamientos físicos registrados durante la fiesta. La situación llevó a algunos asistentes a bromear con que el pueblo se había convertido en escenario de un episodio de televisión. Mientras tanto, Antonio ha cuestionado la autenticidad de buena parte del material que circula por redes sociales y chats. En televisión afirmó que, según la Policía, las voces de algunas grabaciones no coincidirían con las de los protagonistas y planteó incluso que determinados audios podrían haber sido generados mediante inteligencia artificial. Los testigos, sin embargo, mantienen su versión de los hechos y cuestionan que el novio niegue ahora tanto el contenido de los audios como el supuesto objetivo económico de la celebración. Antonio también asegura haber identificado a la persona responsable de difundir parte del material y apunta a un antiguo amigo con el que habría mantenido enfrentamientos en el pasado. Por el momento, las distintas versiones sobre lo sucedido en Gomesende siguen enfrentadas: mientras Antonio defiende que la celebración fue simplemente una reunión familiar que terminó descontrolándose, varios de los asistentes sostienen que detrás de la polémica hubo desde el principio un propósito económico y que la fiesta acabó convirtiéndose en una disputa entre los protagonistas y sus respectivas familias.
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