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Martina, 28 años, se fue a vivir a un caserío en una aldea del siglo XVIII tras una depresión: "La hipoteca se paga sola con la hospitalidad"

La joven se ha comenzado una nueva historia lejos de la ciudad

· 419 words

Martina es una joven que hasta sus 26 años vivía en Rávena, hasta que un día un caserío de una aldea en la montaña conquistó su corazón. Entonces decidió darle un giro de 180 grados a su vida y comenzar una nueva historia. Cuando la chica vió por primera vez el caserío del siglo XVIII, situado en los Apeninos de la Romaña, en Italia, sintió una conexión especial. Tal fue la conexión, que cuando vió que la propiedad entraba en subasta y que su precio era bastante bajo, decidió pujar por ella y abandonar su vida en Rávena. Martina no había experimentado nunca la vida de campo. Sin embargo, eso no tuvo importancia cuando se enamoró del caserío dieciochesco. “Cuando llegué aquí en realidad era un día gris. Pero en cuanto entré, sentí una conexión. Cuando sientes algo, simplemente lo sientes”, declaró al medio The Pillow, un canal de YouTube de unos jóvenes italiano los cuales recorren diferentes lugares para conocer las historias de gente diversa. Después de tres años de adquirir la vivienda, esta se ha convertido en mucho más que una casa. Ahora el caserío es su hogar, un lugar en el que ha construído una vida y un proyecto construído con materiales, objetos y piezas de mercadillo de diferentes procedencias. “Al entrar se nota cómo diferentes identidades conviven aquí. Esta es mi esencia, la esencia de mi casa, la esencia de mi abuela”, explicó Martina. Pero mudarse de Rávena a los Apeninos tuvo como causa un proceso interior en Martina. La joven nunca llegó a conectar con el resto de las personas de su entorno. “Los intereses de la gente iban en una dirección y yo iba en la opuesta”, describió sobre los deseos de la gente de su alrededor. A raíz de aquello Martina sufrió un proceso complicado en el que llegó a padecer bulimia nerviosa, depresión y autolesiones. La presión escolar y social hicieron que esos momentos fueran complicados. “Había dudado muchísimo de mí misma y sufrí bulimia nerviosa, autolesiones, depresión... de todo y más. Y todo volcado contra mí, hacia mí misma, porque yo era el problema... ese era mi pensamiento”, aseguró. Pero todo cambió cuando llegó al caserío. Allí pudo comenzar una vida nueva lejos de todo lo que antes le rodeaba. Y lo que parecía una casa cerca de derrumbarse, se convirtió en un lugar en el que Martina se siente identificada y es feliz. “Estoy empezando una hipoteca con 26 años. Estoy decidiendo los próximos años de mi vida”, sentenció.

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Tuesday, October 13, 2026

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