Ella Love, de 51 años, deja su carrera como profesora para ser 'abrazadora profesional': gana 100.000 dólares al año
La ahora exdocente lleva dedicándose a su nuevo trabajo ocho años
Ella Love, de 51 años, decidió dejar su carrera como profesora en Nueva York para convertirse en 'abrazadora profesional'. La docente decidió cambiar de trayectoria profesional por el estrés que le generaban las clases. Apenas tenía tiempo para ella, los recursos para la educación eran escasos y los problemas en las aulas eran habituales. Por eso optó por un nuevo rumbo. "Buscaba algo con una energía completamente diferente, algo que me calmara y me centrara. No pensaba que esto se convertiría en mi profesión", declaró al New York Post. Y optó por convertirse en 'abrazadora profesional'. Ahora acumula ocho años dedicándose a ello y puede llegar a ganar 100.000 dólares anuales. Esta estadounidense se apuntó a un curso en línea y acabó encantada. Al principio, Ella Love lo compaginó con ser profesora, pero a los seis meses decidió centrarse únicamente en los abrazos. Su trabajo consiste, básicamente, en abrazar. Ella Love deja muy claro que no existe ningún componente sexual ni tampoco ningún vínculo sentimental. Es, simplemente, estar abrazado. Las sesiones pueden variar en función de los clientes: desde una hora a dos en la mayoría de los casos, aunque excepcionalmente se ha alargado hasta las nueve. La 'abrazadora profesional' deja muy claros los límites a sus clientes. De hecho, los selecciona previamente para evitar sorpresas desagradables. "No todos son aceptados. Hay un código de conducta y límites muy claros", se sinceró en la conversación con el citado medio. Ella Love explicó, además, que en ocasiones sus clientes experimentan excitación. Esta neoyorquina, de 51 años, les traslada, cuando eso ocurre, que es algo habitual y les insta a cambiar de posición y relajarse para seguir con el abrazo. Ella Love informó al New York Post que sus clientes suelen ser personas con problemas para interactuar físicamente con otras. También trata con algunas del espectro autista. Les facilita un entorno seguro. Su caso no es excepcional y existen plataformas dedicadas a contactar con 'abrazadores profesionales'.
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