Carmen, 24 años: "Australia es un país increíble, pero hay que venir con la mente abierta y ahorros para meses"
La joven de Sevilla viajó a Brisbane con un visado de estudiante de Cine y terminó encontrando su sitio profesional en el sector naval y el arte
Dar el salto al otro lado del mundo para estudiar o trabajar no siempre es un camino lineal, pero puede convertirse en la oportunidad de construir un proyecto de vida sólido en el extranjero. Para muchos jóvenes, emigrar a Australia supone enfrentarse a los altos costes iniciales y a la incertidumbre del idioma; para otros, se transforma en la confirmación de que salir de la zona de confort merece la pena. Es la trayectoria que ha vivido Carmen, una sevillana de 24 años que en enero de 2020 puso rumbo a Brisbane para formarse en el sector audiovisual: "¡Hola! Me llamo Carmen. Tengo 24 años y soy de Sevilla, España. Vine a Australia con una Student Visa en enero de 2020 a estudiar Cine durante un año, pero, no os voy a mentir, yo ya venía con la intención de quedarme mucho más tiempo". La joven reconoce que la elección del destino no fue casual, sino fruto de un análisis minucioso antes de emprender el viaje: "Elegí Brisbane después de investigar muchísimo sobre todas las ciudades más conocidas de Australia. Soy de una ciudad pequeña así que elegí la tercera ciudad más pequeña porque me pareció más parecida a lo que ya conocía". Entre sus prioridades estaba formarse en una disciplina que siempre le había apasionado: «El cine siempre me ha llamado muchísimo la atención. En la carrera mis mejores notas siempre eran en asignaturas relacionadas con esto. Pensé que sería fácil para mí estudiar algo así y que me podría guiar hacia dónde enfocar mi carrera». Durante su estancia en Australia, Carmen ha experimentado en primera persona la versatilidad del mercado laboral local y la facilidad para encontrar empleo en distintos sectores. En su trayectoria, explica que su primer contacto con el mundo laboral fue imprevisto: "Cuando llegué a Brisbane mi primer trabajo fue de profesora de pintura. Lo encontré en Facebook. Simplemente hice la entrevista, enseñé fotos de los 3 cuadros que había pintado en España y me cogieron. He trabajado para tres empresas y es el único trabajo que he mantenido. ¡Me encanta!". Posteriormente, compaginó las clases con la hostelería: "En Facebook también encontré mis trabajos en Hospitality. Trabajé de camarera en varios restaurantes hasta que, en enero, cuando mi curso acabó y podía trabajar más horas y dedicar más tiempo, decidí buscar un trabajo 'de lo mío'". Una vez finalizada su etapa lectiva, dio el salto que buscaba: "Ahora trabajo de Coordinadora de Marketing y redes sociales para una empresa del sector naval en Gold Coast y de profesora de pintura en un estudio al lado de mi casa los fines de semana". Sin embargo, no todo han sido facilidades. Carmen recuerda las diferencias salariales que detectó en su primera etapa en la hostelería: "Era mi primer trabajo en hospitality en un bar. Tras tres meses trabajando allí los camareros nos hicimos buenos amigos y empezamos a quedar fuera. Un día hablamos de cuánto ganábamos por hora. Resulta que yo ganaba 1 dólar menos por hora que mis compañeros. Todos teníamos el mismo puesto". La vivencia de Carmen refleja el contraste entre las dificultades iniciales y el estilo de vida relajado que ofrece el país. En cuanto a las infraestructuras, la joven señala algunos aspectos a mejorar: "Lo peor diría que el transporte público. Me gusta más ir andando a los sitios que en autobús, pero en Australia las distancias son mucho mayores y no me queda otra opción a veces. Las conexiones son muy mejorables y a veces se tarda lo mismo o más que andando. Lo mejor es todo lo demás". A pesar de ello, destaca la riqueza de sus actividades diarias: "Me encantan todos los markets australianos, los festivales, nadar en agua cristalina, salir a comer fuera, el pilates y el boxeo. Me gusta leer, sobretodo tomando el sol, y me gusta mucho la playa". Australia continúa posicionándose como uno de los destinos preferidos para los jóvenes que buscan un equilibrio entre desarrollo laboral y naturaleza. No obstante, la planificación financiera resulta indispensable. Al ser preguntada por el dinero necesario para emprender la aventura, la sevillana es tajante: "Mucho, todo el que puedas. Yo conozco gente que se vino con 2.000 dólares y gente que se vino con 3.000. Si no sabes mucho inglés y crees que encontrar trabajo no va a ser fácil yo intentaría venir con más dinero de la cuenta. El principio siempre es más costoso porque tienes muchas cosas que pagar de golpe". A pesar de los retos iniciales, su valoración general anima a dar el paso a quienes se lo estén planteando. "Que se arriesgue, ¡porque vale la pena! Yo no me perdería vivir esta experiencia por nada del mundo", aconseja la joven, que resume su balance con una recomendación directa: "Que ahorre muchísimo y que venga con ganas de trabajar y moverse. Australia es un país muy guay, tiene unos paisajes y un estilo de vida increíbles, seguro que no se arrepentirá de la decisión".
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