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Wednesday, September 16, 2026

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Roger Sales, pescador de 36 años: "Puedo ganar hasta 6.000 euros al mes, pero estar meses fuera de casa tiene un precio"

Roger Sales explica cuánto puede ganar un pescador de altura y cómo es trabajar durante meses lejos de casa

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Trabajar en un pesquero de altura implica pasar meses lejos de casa, afrontar largas jornadas y adaptarse a una rutina marcada por el mar. También puede tener una remuneración muy diferente a la de otros empleos en tierra. Roger Sales, pescador de 36 años, ha explicado a La Vanguardia cómo es su día a día a bordo y cuánto puede llegar a ganar con esta profesión. Sales trabaja como segundo oficial de puente en un pesquero de altura. Antes de dedicarse profesionalmente a la pesca pasó seis años en la Armada Española y posteriormente estudió en la Escuela de Capacitación Náuticopesquera de Cataluña. Tras realizar prácticas como marinero en un barco de pasaje, encontró oportunidades laborales relacionadas con la pesca. Su trabajo está organizado en largas guardias. Su jornada habitual se divide entre las 6:00 y las 12:00 horas y entre las 18:00 y la medianoche. Buena parte del tiempo permanece en el puente, donde supervisa la navegación y participa en las tareas relacionadas con la faena. Cuando es necesario también baja a cubierta para colaborar con los marineros. Una de las particularidades de este empleo es que el salario no es completamente fijo. Según explica Sales, los pescadores trabajan a porcentaje de beneficio, por lo que la cantidad que reciben depende del resultado de cada marea. Una mayor cantidad o calidad de las capturas puede traducirse en mayores ingresos. En su caso, como segundo oficial embarcado, asegura que puede alcanzar los 5.000 o 6.000 euros al mes. Una cifra que explica, en parte, por qué continúa desempeñando un trabajo que exige pasar largos periodos lejos de su entorno habitual. "Cuando era joven me motivaba salir al mar, pero ahora pienso en el dinero", reconoce en la entrevista. El propio pescador matiza que ese salario debe ponerse en relación con el sacrificio que implica permanecer durante meses embarcado y con el tiempo que deja de pasar con familiares y amigos. Para Sales, además, la experiencia de vivir durante tanto tiempo en alta mar ha cambiado su percepción de la vida cotidiana. Después de pasar meses a bordo, actividades aparentemente normales, como estar en casa o compartir tiempo con amigos, adquieren un valor diferente. Por eso considera que la pesca de altura no necesariamente será su ocupación durante toda la vida. Su intención, según explica, es aprovechar esta etapa para ahorrar y construir un colchón económico antes de buscar en el futuro una alternativa que le permita estar más cerca de casa.

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