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Victoria y Gabriel, de 27 años, dejaron Barcelona para vivir en un pueblo de Soria: "El panadero viene cada dos días"

Gabriel Yáñez y Victoria Sancho disfrutan de la naturaleza y comparten su día a día en redes

· 511 words· updated October 22, 2026 at 03:55 AM

Cambiar el ruido de una gran ciudad por la tranquilidad de un pueblo de apenas diez habitantes es una decisión que puede parecer difícil de entender para quienes están acostumbrados al ritmo urbano. Sin embargo, Gabriel Yáñez y Victoria Sancho decidieron dejar Barcelona para probar una forma de vida diferente en una pequeña localidad de la provincia de Soria, el pueblo de sus abuelas, donde habían pasado buena parte de sus veranos. Más de dos años después de dar el paso, ambos continúan instalados allí y comparten su experiencia a través de las redes sociales. Los dos primos catalanes tomaron la decisión a finales de 2023, cuando tenían 27 y 28 años, respectivamente. Gabriel trabaja como programador informático y puede desempeñar su labor a distancia, mientras que Victoria es profesora de educación primaria en un colegio de un municipio cercano. Su situación profesional les permitió plantearse una alternativa a la vida en Barcelona y trasladarse a un entorno rural en el que la rutina transcurre a otro ritmo. "Siempre nos ha gustado venir y pensábamos que si surgía la posibilidad, nos gustaría vivir aquí y probar este estilo de vida", explicó Gabriel en una entrevista con La Vanguardia. La adaptación, sin embargo, no fue inmediata. Pasar de una ciudad con actividad constante a un pueblo con apenas una decena de residentes supone acostumbrarse a una realidad completamente diferente. "Fue un shock porque vienes de un sitio en el que estás acostumbrado a escuchar ruidos y a que todo vaya deprisa, y llegas aquí y es una sensación difícil de explicar porque no escuchas nada más que algún pajarito cantando. Aprendes a disfrutar del silencio", relató. Uno de los aspectos que más llama la atención de su nueva vida es la organización de las compras. La localidad perdió su tienda hace años, por lo que los vecinos tienen que planificar sus necesidades y aprovechar los servicios ambulantes que pasan por la zona. "Al menos una vez a la semana vienen el carnicero, el pescadero y el frutero. El panadero viene cada dos días", detalló Gabriel. Cuando necesitan comprar algo más específico o urgente, deben desplazarse hasta otro municipio. Aranda de Duero, una de las poblaciones de referencia de la zona, se encuentra a unos 40 minutos en coche. La falta de servicios cercanos es una de las principales diferencias respecto a la vida urbana. Gabriel también ha señalado que el médico solo acude al pueblo una vez por semana y que el hospital está aproximadamente a una hora de distancia. Son aspectos que deben tenerse en cuenta antes de plantearse un cambio de residencia de estas características. A cambio, ambos destacan la tranquilidad, el contacto con la naturaleza y la facilidad para relacionarse con los vecinos. Salir a pasear por el monte, conversar con alguien en la calle o reunirse para jugar a las cartas en el bar del pueblo forman parte de su día a día. Además, Gabriel asegura que algunas actividades de ocio son más económicas que en Barcelona. Jugar al pádel, por ejemplo, les cuesta cinco euros la hora.

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Thursday, October 22, 2026

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