La boda que acabó en batalla campal: exige 40.000 euros, es infiel en los baños y pide el divorcio
Lo que debía ser uno de los días más felices de una pareja terminó convertido en un auténtico desastre en una celebración en Ourense
La celebración tuvo lugar en A Casa da Tulla, una casona situada en el municipio ourensano de Gomesende, cerca de la frontera con Portugal. Pero lo que comenzó como una boda terminó con gritos, golpes, vajilla y cristalería rotas, una intervención de la Guardia Civil y una pareja que, pocas horas después de darse el "sí, quiero", ya hablaba de divorcio. Según ha publicado La Región de Ourense, los problemas comenzaron durante el propio banquete. La recién casada habría reclamado a su marido 40.000 euros en virtud de un supuesto acuerdo nupcial, una cantidad que, según el relato recogido por el medio de comunicación, estaría vinculada al dinero recibido como regalo por parte de los invitados. El novio se habría negado a entregarle esa cantidad. La discusión fue subiendo de tono hasta desencadenar una trifulca entre las familias de ambos. Él es vecino del municipio ourensano de Ramirás y ella, de origen colombiano. Los enfrentamientos incluyeron gritos y golpes y acabaron con parte de la vajilla y la cristalería de la celebración destrozadas. La situación llegó a tal extremo que fue necesaria la presencia de la Guardia Civil. Cuando los agentes llegaron al lugar, la pelea ya había terminado, aunque pudieron comprobar que había platos y vasos rotos por el suelo. Finalmente, ninguna de las familias habría presentado una denuncia por lo ocurrido. Incluso, según el relato publicado por La Región de Ourense, el padre del novio se habría ofrecido a hacerse cargo de los desperfectos ocasionados durante la disputa. No obstante, el episodio más inesperado todavía estaba por llegar. La novia habría reconocido posteriormente que había bebido mucho durante la boda y que, en medio del revuelo, se habían producido destrozos en parte de la vajilla y la cristalería. Además, según la información publicada, habría mantenido un encuentro sexual con uno de los trabajadores encargados de la organización del evento, con quien se habría marchado a los baños. La recién casada también habría confesado a personas de su entorno que no sentía nada por su marido y que el proceso de divorcio ya estaría en manos de su abogado. Pese a todo lo sucedido, la historia todavía guarda un último giro. El marido se habría mostrado contrario a romper la relación y habría pedido a su esposa que continuaran juntos, una postura que habría provocado el enfado de su propia familia. De hecho, los familiares del novio, después de presenciar el enfrentamiento durante la boda, llegaron a pedir que no le entregaran dinero de los regalos. Posteriormente, habrían decidido cortar la relación con él, responsabilizándolo de una situación que consideran fuente de numerosos problemas. De este modo, lo que estaba destinado a ser una celebración familiar terminó convertido en una sucesión de conflictos, con una pelea entre familiares, intervención policial, desperfectos, una supuesta infidelidad y una petición de divorcio apenas unas horas después de la boda.
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