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La rotonda más profunda del mundo y en forma de medusa: a 187 metros de profundidad en un túnel submarino de 11,2 km de longitud

Una glorieta decorada con luces y figuras humanas situada a unos 72 metros bajo el agua

· 454 words

Conducir por una carretera y encontrarse con una rotonda es algo habitual. Hacerlo bajo el océano, rodeado de roca y luces de colores, es una experiencia mucho menos común. En las islas Feroe, un archipiélago del Atlántico Norte perteneciente al Reino de Dinamarca, existe una infraestructura que combina ingeniería y arte en un mismo espacio. Se trata de la conocida como “rotonda medusa”, situada en el interior del Eysturoyartunnilin, un túnel submarino de 11,2 kilómetros inaugurado en diciembre de 2020. La construcción conecta la isla de Streymoy, donde se encuentra la capital, Tórshavn, con la de Eysturoy y varias de sus localidades. Su diseño permite que tres ramales confluyan en una misma glorieta bajo el fiordo de Skálafjørður, de manera que los conductores pueden cambiar de dirección sin salir a la superficie. Aunque el túnel llega a alcanzar los 187 metros bajo el nivel del mar en su punto más profundo, la rotonda se encuentra a unos 72 metros bajo la superficie del agua. El elemento más llamativo de esta infraestructura es su decoración. En el centro de la rotonda se conservó un gran pilar de roca natural que el artista feroés Tróndur Patursson convirtió en el eje de una instalación artística. A su alrededor se extiende una escultura de acero de unos 80 metros de longitud, formada por figuras humanas que se dan la mano y evocan una danza tradicional de las islas Feroe. La iluminación azulada y verdosa contribuye a crear una imagen que recuerda a una medusa suspendida en la oscuridad, de ahí el nombre con el que se conoce popularmente. Sin embargo, el proyecto va mucho más allá de su atractivo visual. La construcción responde a una necesidad práctica en un territorio formado por 18 islas, donde las montañas, los fiordos y las condiciones meteorológicas han dificultado históricamente los desplazamientos. Antes de la apertura del túnel, viajar por carretera entre Tórshavn y Runavík podía llevar alrededor de 64 minutos y exigir un recorrido de unos 55 kilómetros. Con esta conexión, el trayecto se redujo a aproximadamente 16 minutos y 17 kilómetros. La infraestructura cuenta con dos carriles y una pendiente máxima del 5 %, características que facilitan la circulación a través de sus más de 11 kilómetros. Además, forma parte de una red de túneles submarinos que ha transformado la movilidad en el archipiélago y ha reducido el aislamiento de numerosas localidades. El éxito de esta conexión también se refleja en su uso cotidiano. Durante 2025, más de 2,3 millones de vehículos atravesaron el Eysturoyartunnilin, una media superior a los 6.000 desplazamientos diarios. Así, la “rotonda medusa” se ha convertido tanto en un símbolo de la ingeniería moderna como en una infraestructura esencial para los habitantes de las islas Feroe.

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Saturday, October 24, 2026

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