Milagro a 3.000 metros de altura: queda inconsciente durante un salto y sobrevive tras caer en picado a unos 240 kilómetros por hora
La mujer logró accionar el paracaídas a apenas 1.000 pies de altura y una conífera terminó amortiguando el impacto contra el suelo
Lo que debía ser un salto más terminó convirtiéndose en una experiencia al límite de la supervivencia para Holly Wiffen, una terapeuta dental británica aficionada al paracaidismo. La mujer, que ya había realizado 425 saltos antes del accidente, quedó inconsciente en pleno descenso después de recibir una patada accidental de otro paracaidista y comenzó a caer sin control desde unos 3.000 metros de altura. Holly Wiffen había acudido junto a un grupo de amigos a practicar paracaidismo en Nottingham y aquel día ya había realizado tres saltos. El cuarto se convirtió en una pesadilla. Las cámaras que llevan algunos paracaidistas en sus cascos captaron el momento en el que la espinilla de otro saltador golpeó la parte posterior de su casco, dejándola inconsciente. El impacto fue tan fuerte que incluso destrozó su propia cámara, que terminó desprendiéndose del casco. Sin conocimiento, Holly Wiffen no pudo activar inicialmente su paracaídas y comenzó a precipitarse hacia el suelo a unos 240 kilómetros por hora. Otro de los paracaidistas trató de alcanzarla y extendió desesperadamente el brazo para sujetarla, pero no consiguió llegar hasta ella antes de tener que abrir su propio paracaídas al aproximarse a los 3.000 pies de altura. desapareció entonces de las imágenes y sus compañeros llegaron a pensar que había muerto. Sin embargo, en algún momento de la caída, la paracaidista consiguió tirar de la cuerda de apertura. Según sus cálculos, lo hizo cuando se encontraba a unos 1.000 pies de altura, apenas unos cinco segundos antes del impacto que podría haber resultado mortal. Además del paracaídas principal, se desplegó también el de emergencia, que se activó al detectar que descendía a una velocidad excesiva y a una altitud demasiado baja. Pero todavía quedaba otro elemento decisivo para explicar que sobreviviera: una conífera frenó parte de su caída. El árbol amortiguó el impacto antes de que finalmente llegara al suelo, a pocos metros de una carretera principal y cerca de varias líneas eléctricas. "Si no me hubiera golpeado contra el árbol, habría caído al suelo y habría acabado hecha papilla. La mayoría de la gente no sobrevive a accidentes de paracaidismo como ese", explicó Holly Wiffen en declaraciones recogidas por The Sun. La joven no recuperó el conocimiento hasta después del impacto. "Estaba dando vueltas, pero sentía que estaba soñando con hacer paracaidismo y caerme", recordó. Cuando abrió los ojos, comprobó la gravedad de sus heridas: "Se me había salido el casco y miré mi pierna, que apuntaba en una dirección diferente". Holly Wiffen también vio su paracaídas de reserva atrapado en el árbol y comprendió que algo había salido mal. Había terminado aterrizando a cientos de metros de la zona prevista, en un lugar especialmente complicado, rodeada de caravanas, edificios, árboles, carreteras y líneas eléctricas. Los paracaidistas que presenciaron la caída asumieron que Holly Wiffen no había sobrevivido. "Me vieron desaparecer y querían llegar hasta mí lo más rápido posible; simplemente asumieron que estaban recogiendo a una persona muerta", contó. Sus compañeros tuvieron que abrirse paso entre las zarzas para llegar hasta ella. Cuando finalmente la encontraron, Holly todavía estaba consciente y pudo pedir ayuda antes de que los servicios médicos intervinieran. Contra todo pronóstico, sus lesiones fueron relativamente limitadas teniendo en cuenta la magnitud de la caída. Sufrió una fractura grave en la pierna izquierda, una fractura en la columna vertebral y diversas contusiones. Holly Wiffen fue trasladada rápidamente al hospital de Nottingham, donde tuvo que ser operada seis días después. Los médicos le colocaron una varilla metálica en la pierna y comenzó posteriormente su recuperación con muletas en la granja de sus padres. Desde entonces, también ha recibido las disculpas del paracaidista cuyo golpe accidental desencadenó el accidente. Pese a haber estado a punto de morir, Holly Wiffen no piensa renunciar al paracaidismo. La británica comenzó a practicar este deporte extremo hace apenas dos años y asegura que quiere volver a saltar en cuanto pueda. "Quiero volver a hacer paracaidismo tan pronto como pueda, aunque saber lo que pasó y que podría haber muerto también me pone un poco nerviosa", reconoció. Después de sobrevivir a una caída de miles de metros, con dos paracaídas desplegados a baja altura y un árbol como último colchón, su próximo salto será, sin duda, muy diferente a cualquiera de los 425 anteriores.
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