Esto dice la psicología de las personas que se muestran excesivamente agradecidas por pequeños favores: no sólo es por buena educación
Detrás de este gesto puede existir una necesidad de equilibrar las relaciones sociales
A día de hoy, parece como extraordinario encontrar a personas agradecidas y con educación que dicen “gracias” o “por favor”. Para los expertos en psicología, detrás de este gesto, que debería ser más habitual de lo normal, hay más que una buena educación. Ser agradecido dice mucho de las personas. Para muchas de ellas, un simple gesto puede generar una reacción de agradecimiento. Este acto puede señalar un sentimiento de deuda u obligación a ser agradecido a la persona que dice “gracias”. No significa que detrás de cada “muchísimas gracias” exista un problema, pero cuando recibir ayuda genera malestar o una necesidad inmediata de compensar al otro, puede haber algo más que gratitud. Un estudio realizado por investigadores de Tilburg University y Vrije Universiteit Amsterdam y publicado en Cognition and Emotion concluyó que gratitud y sensación de deuda cumplen funciones diferentes. Es decir, cuanto más estrecha sea la relación entre quien ayuda y quien la recibe, la sensación de estar en deuda será mayor. Y ahí, el cerebro puede jugar una mala pasada. Algunas personas se sienten incómodas cuando reciben sin poder devolverlo. Incluso pueden generar una pequeña ansiedad. No sólo existe ese sentimiento de deuda con quién tiene un pequeño detalle, también se genera en el cerebro una necesidad de devolver el favor para mantener un equilibrio en las relaciones personales y crear vínculos sociales. Por lo que, las personas que agradecen en todo momento ante cualquier detalle que los demás tienen, únicamente no muestran una gran educación, sino que reflejan también una necesidad de conseguir un equilibrio entre la relación y evitar sentir culpa por estar en deuda con los demás. Este estudio no quiere reflejar que detrás de un “muchísimas gracias” exista un problema, pero advierte que cuando se dice por el miedo al rechazo o a estar en deuda, sí que hay algo más.
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