Skip to content

Tuesday, September 1, 2026

Gigantum.net
Health

Los psicólogos afirman: las personas que duermen en la cama con sus mascotas no lo harían por apego, sino por seguridad

Cada vez más ciudadanos reconocen dejar un hueco para sus animales

· 303 words

Hay ocasiones en que una cama de matrimonio no es para dos personas. Siempre hay un invitado de última hora que se acaba colando. Pueden ser bebés en busca del consuelo de sus padres. También hay veces que son mascotas. En este supuesto, las personas no les dejan que se queden en la cama por apego, sino por la sensación de seguridad. Así lo confirma un estudio psicológico llevado a cabo por la Clínica Mayo. Para realizarlo, se pasó una encuesta a más de 150 pacientes, de los cuales más de la mitad reconocieron que permiten a sus mascotas dormir con ellos en su dormitorio. Sólo uno de cada cinco describió la situación como “molesta”. Dos de cinco describió a sus mascotas como “útiles” en este supuesto. Para confirmarlo, en Estados Unidos hicieron otra investigación gracias a una encuesta repartida por más de 1.591 adultos. Entre las personas que convivían con un animal, alrededor de seis de cada diez consideraron que su mascota tenía un efecto positivo o muy positivo en la calidad de su sueño. En cuanto a su salud y bienestar general, esta percepción fue aún mayor: más de ocho de cada diez señalaron una influencia positiva o muy positiva. Además, los estudios aseguran que los perros no son causa de molestia para sus dueños durante el sueño. Pueden interrumpirlo, pero a su vez también sirven como elemento de seguridad para sus dueños, lo que ayuda a mejorar la eficiencia del sueño. En este caso, los perros obtienen la puntuación más alta de sensación de seguridad. Los gatos, según una encuesta realizada a 962 mujeres en Estados Unidos, son más molestos en la cama. De todos modos, los estudios también confirman que dormir junto a un perro no implica necesariamente que exista una relación de dependencia o un vínculo excesivamente estrecho.

Gathered from external sources. Rights to this text belong to whoever originally published it.