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Nayara Malnero, sexóloga: "Los hombres no siempre tienen ganas"

La psicóloga y terapeuta de parejas desmonta el mito del deseo masculino permanente, advierte de que el estrés "mata el deseo" y califica el porno de "destructor de la respuesta sexual"

· 788 words

¿A los hombres siempre les apetece? Nayara Malnero, sexóloga, psicóloga y terapeuta de parejas, que además está escribiendo un libro sobre sexo dirigido a hombres, lo tiene claro: no, y creer lo contrario está detrás de muchos problemas. En esta conversación para MARCA Bienestar repasa las falsas creencias sobre el deseo, las erecciones y el rendimiento. Para Malnero, el primer mito que hay que derribar es el de la disponibilidad permanente: "Creo que es hora de que nos demos cuenta de que los hombres son tan humanos como las mujeres y que, por supuesto, no siempre tienen ganas. Su deseo fluctúa igual que fluctúa el nuestro y eso no es problemático, lo problemático es pensar que siempre tienen que estar disponibles y tener ganas". Esa presión, explica, genera problemas de bajo deseo, anorgasmia, eyaculación retardada o disfunción eréctil. Tener menos deseo no significa que algo vaya mal. Significa, según la sexóloga, que "tenemos una mala educación sexual y creemos que siempre tenemos que tener el deseo muy alto, independientemente de que nuestro día haya sido horrible, que estemos mal en el trabajo, que discutamos con nuestra pareja o que tengamos problemas familiares o económicos". A eso se suman factores físicos como el sedentarismo, la mala alimentación o el mal descanso, porque "le afecta absolutamente todo el contexto del hombre: tanto físico, como mental y relacional". El estrés, explica Malnero, eleva el cortisol, que inhibe la producción de hormonas sexuales, entre ellas la testosterona, y además tensa los tejidos y dificulta los procesos sexuales. Su conclusión es rotunda: "El estrés mata el deseo y toda la función sexual. Realmente, es uno de los principales enemigos del sexo". La edad pesa menos de lo que se cree: "La edad no es un criterio tan relevante". Hay hombres muy mayores con "un rendimiento sexual y un deseo espectaculares" y jóvenes con muchas dificultades. Influye cómo se lleve: "nuestro estado de salud o nuestros hábitos en el día a día, pero no el número de años que tengamos". Sobre los 40 es igual de clara: "Realmente nada. Es un número que hemos elegido porque nos parece simbólicamente un antes y un después, pero la realidad es que nada". Reconoce que a partir de los 40 o los 50, en hombres y en mujeres, baja la testosterona y hay cambios hormonales, pero eso "no quiere decir que deje de haber deseo, de disfrute o de buen rendimiento sexual, ni para nosotras ni para ellos". La rutina de pareja, en cambio, sí afecta: "El deseo consiste en obtener aquello que no tenemos, y la rutina de pareja hace que ya lo tengamos a mano, que siempre sea igual, aburrido, y eso no es estimulante". De ahí que insista en cuidar la relación y mantener la chispa y la diversión. "No, son dos procesos fisiológicos independientes que no tienen nada que ver", responde. De hecho, apunta, "normalmente el problema está cuando hay deseo, pero la erección no responde". También puede haber erección sin connotación sexual, como ocurre con las matutinas o las espontáneas. Si aparece una disfunción, recomienda acudir a un terapeuta sexual: "Ahí estamos para echar un cable". La presión por cumplir es, según la sexóloga, una de las causas principales: "Es uno de los elementos principales por los que aparecen los problemas de erección". Señala el estrés y la ansiedad de querer rendir, de tener que tener siempre ganas y una erección potente y "ser, como se suele decir, un empotrador". El resultado es el contrario al buscado: "La erección funciona cuando el hombre está relajado y, con toda esta presión, es imposible". La buena noticia, añade, es que tiene solución, siempre que se deje de buscar donde no toca: "generalmente, es en el plano físico y las falsas creencias". Malnero es tajante: "El porno es un destructor de la respuesta sexual, tanto en hombres como en mujeres, pero, especialmente en hombres, que son los que más lo consumen habitualmente". Su razonamiento es que sobreestimula de forma muy intensa y "no tiene absolutamente nada que ver con la vida real". Si uno aprende a excitarse así a solas, en compañía aparecen la ansiedad y el estrés y el cuerpo no reacciona igual. Según ella, "hay una relación directa entre consumo habitual de pornografía y bajada del deseo sexual y disfunción eréctil". ¿Cuándo consultar? No por una mala semana. La señal es que la situación preocupe y se alargue: "Cuando nos tenga preocupados, cuando nos genere problemas de pareja, cuando sintamos de verdad que hay algo en nuestra vida que falta y que nos genera insatisfacción". Tiene que ser algo "que ocurra durante una temporada larga y que, de verdad, nos genere una preocupación a largo plazo, o un conflicto personal o de pareja".

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Thursday, October 1, 2026

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