Sale a subasta este 'Coche Fantástico' personal de David Hasselhoff que nunca apareció en la serie
El coche es un ejemplar de KITT que el actor guardó durante años y que en 1999 fue robado en Italia. Este 7 de noviembre será subastado y se prevé un precio de venta superior al medio millón de euros
Una luz roja recorriendo el morro, un salpicadero repleto de pantallas y botones luminosos y una voz que respondía al conductor. Para millones de chavales de los años ochenta, KITT era mucho más que un coche: era una máquina con la que todos habríamos deseado salir a perseguir a los malos. El coche fantástico se estrenó en España el 1 de agosto de 1985, en la sobremesa de TVE. En ella, David Hasselhoff interpretaba a Michael Knight, un hombre dado por muerto que recibía una nueva identidad y se convertía en una especie de justiciero. A su lado tenía al auténtico protagonista de la serie, a KITT (su auténtico nombre era Knight Industries 2.000), un coche capaz de hablar, de tomar decisiones y de conducir por su cuenta cuando nadie había oído hablar ni de la conducción autónoma ni de la inteligencia artificial. La fórmula impresionó a una generación de jovencitos en todo el mundo. En una época en la que los ordenadores de casa eran los Spectrum, Amstrad o Commodore, aquel Pontiac negro parecía anticipar un futuro que todavía quedaba muy lejos. Hoy, cuatro décadas después, el coche sigue siendo un mito para los cuarentones y cincuentones que crecieron pegados al televisor. Y los ejemplares que se conservan, tanto los empleados en el rodaje como los preparados para promocionar la serie, son piezas codiciadas por coleccionistas y aficionados. No es extraño que algunas unidades de estos coches hayan alcanzado cifras bastante altas en las subastas. En 2020, un KITT utilizado en giras promocionales de la serie y en el Night Rocker Tour de Hasselhoff en Austria se vendió por 169.000 euros. En enero de 2021, otra unidad, en este caso propiedad de Hasselhoff, alcanzó los 285.000 euros pese a que tampoco había participado nunca en el rodaje. Y este último caso es muy parecido al del modelo que acaba de salir a la luz, porque también fue propiedad personal del actor y lo acompañó por una gira promocional por Europa, aunque nunca apareciera en la serie. La base elegida para crear el coche fantástico fue un Pontiac Firebird Trans Am de 1982, uno de esos deportivos estadounidenses de motor enorme que se bebían el depósito a ritmo vertiginoso. Durante las cuatro temporadas de la serie se emplearon alrededor de 17 coches, todos adaptados para desempeñar distintas funciones durante la producción (los había para saltos y derrapes, para primeros planos...) El motor era un V8 de 5,0 litros con inyección Cross-Fire que desarrollaba 165 CV y permitía al coche alcanzar 195 km/h, cifra respetable para un deportivo americano de principios de los ochenta (pero mucho más terrenal que las prestaciones que se atribuían a KITT en la ficción). En Estados Unidos, el Trans Am partía de 9.658 dólares de la época, equivalentes a unos 8.600 euros al cambio. Pero el coche que los niños de los años 80 veíamos en la tele tenía cambios respecto al modelo de concesionario. El diseñador Michael Scheffe dio forma a su característica carrocería negra, con una inolvidable luz oscilante de color rojo que parecía escanear la carretera. También se modificaron los faldones, el alerón y los pilotos traseros, oscurecidos para reforzar su aspecto futurista. Pero el verdadero espectáculo estaba dentro: un volante de dos brazos similar al de un avión, una consola central llena de botones, pantallas de las de tubo de imagen, indicadores luminosos y sistemas de control que convertían el habitáculo en una nave espacial de bolsillo. Además, su carrocería estaba protegida por un blindaje molecular casi indestructible, capaz de resistir disparos y explosiones sin siquiera sufrir un arañazo. Por supuesto, esas capacidades pertenecían a la ficción, aunque ayudaron a convertir el coche en un icono tecnológico cuya voz original puso el actor William Daniels. El Coche Fantástico que ahora sale a subasta en Zúrich es un Trans Am de 1982 transformado por Thomas J. Oberhaus, de Hollywood Productions, siguiendo los planos originales de Universal Pictures. La documentación lo identifica como uno de los coches utilizados para acompañar a Hasselhoff en apariciones televisivas, conciertos, exposiciones y actos promocionales por Europa. No se trata, por tanto, de uno de los vehículos que aparecieron en los episodios, pero tampoco de una de tantas réplicas más o menos fieles al original. De hecho, un certificado de autenticidad expedido por AMELI CAR AG el 29 de diciembre de 1989 recoge su transformación y su vinculación con el actor. También consta su aparición en la televisión suiza el 26 de noviembre de 1990, cuando el presentador Beni Thurnherr condujo el coche hasta el estudio. Su historial incluye hasta un episodio real digno de la propia serie, ya que durante la década de los noventa, cuando pertenecía a la discográfica suiza Exclusa AG, el coche fue robado en Italia. Por suerte, la Interpol pudo recuperarlo, aunque los ladrones se llevaron parte de la electrónica original del salpicadero. El coche mantiene la estructura original del salpicadero de su conversión, el volante característico, los mandos, la consola y el conjunto central con la botonera. Los componentes electrónicos que faltaban fueron sustituidos por otros de estilo similar al de las primeras temporadas, con módulo de voz y dos pantallas LOTI. Y en el exterior conserva la luz roja del frontal, de accionamiento remoto, y los pilotos oscurecidos con cubiertas de plexiglás. La unidad se encuentra en estado funcional, aunque sus modificaciones impiden utilizarla legalmente en vías públicas. Se entregará con el certificado de AMELI CAR AG, documentación aduanera de época, la factura de compraventa de 1999 (cuando lo compró su actual propietario), fotografías históricas junto a Hasselhoff, carteles dedicados de El coche fantástico, modelos a escala en sus cajas y retratos en blanco y negro del actor. La subasta será el próximo sábado 7 de noviembre y la organiza Broad Arrow Auctions en Suiza. La estimación habla de que alguien pagará entre 270.000 y 539.000 euros. Y podemos estar seguros de que el máximo pujador será uno de aquellos chiquillos que se quedaba pegado al televisor viendo la serie.
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