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Magic Jano, del fútbol profesional a la magia: "Si te vas a dedicar a algo, por lo menos que te guste"

Una lesión de rodilla puso fin a su carrera como futbolista profesional y le obligó a empezar de cero; hoy, triunfa como ilusionista tras convertir una afición de infancia en su profesión

· 2,880 words

La vida de Magic Jano dio un giro radical cuando una lesión de rodilla puso fin a su carrera como futbolista profesional. Tras jugar en España y Austria, disputar una final de la Copa de Austria y pasar por tres veces por el quirófano en apenas seis meses, Alejandro Velasco Fariñas tuvo que despedirse del deporte al que se había dedicado durante años. Lo que entonces fue uno de los momentos más duros de su vida terminó abriendo una puerta inesperada: la de convertir en profesión la magia que le acompañaba desde niño, cuando recibió su primera caja de trucos de magia como regalo de Primera Comunión. Licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid, Magic Jano encontró en el ilusionismo un nuevo camino que, en pocos años, le ha llevado a compartir escenario con figuras internacionales como Simon Cowell, Sofía Vergara y Heidi Klum en 'America’s Got Talent', y a alcanzar las semifinales de 'Got Talent España' en 2024. También ha sorprendido con su magia de cerca a deportistas como Ilia Topuria, Marc Márquez y Marcelo, mientras amplía su trayectoria con actuaciones para grandes marcas, presentaciones y experiencias de entretenimiento. Pero ¿qué tienen en común el fútbol de élite y la magia? Para Magic Jano, la respuesta está en la disciplina, la dedicación y el perfeccionismo. Su experiencia como deportista le ha enseñado a afrontar una profesión en la que la creatividad y el trabajo constante son fundamentales. Ahora, con su espectáculo 'Espectaculoso', busca ir más allá del asombro y demostrar que la magia no consiste únicamente en ejecutar trucos, sino también en generar emociones, conectar con el público y crear experiencias difíciles de olvidar. En un mundo dominado por las redes sociales, la inteligencia artificial y los efectos digitales, Magic Jano reivindica el valor de la experiencia en directo y la conexión humana como elementos que la tecnología todavía no puede sustituir. En esta entrevista con Tiramillas, la web de ocio de Marca, repasa el difícil final de su carrera deportiva, cómo encontró en una antigua afición una nueva oportunidad profesional y los retos que aún le quedan por cumplir. Porque, si algo ha aprendido en sus dos vidas profesionales, es que nunca es tarde para empezar de cero y que dedicarse a algo que te gusta hace que todo sea mucho más fácil. PREGUNTA. Pasó de estudiar Económicas y ser futbolista profesional durante casi una década a convertirse en ilusionista profesional. RESPUESTA. Es una pregunta complicada de responder. Cuando se acabó el fútbol, tuve un periodo de reflexión, porque fue un golpe bastante duro. Siempre digo lo mismo: la magia es algo que se dio. Es verdad que lleva conmigo unos 30 años, o que yo llevo 30 años con la magia, pero tampoco es algo que uno, con 36 años, se plantee y sepa por dónde empezar. La magia tiene un horizonte muy amplio y uno tampoco sabe muy bien cómo abrirse camino. Entonces, durante el traspaso de uno de los restaurantes que tenía en aquel momento, conocí a una persona que quería quedarse con el local y que tenía otros restaurantes en Madrid. En uno de ellos organizaba espectáculos. Hablando con él de la vida, salió el tema de la magia y me propuso ir a actuar a ese restaurante los lunes y también pinchar música, porque también soy DJ. Y ahí empecé. Surgió así, de la nada. Estuve un año yendo todos los lunes, conociendo gente, haciendo contactos y publicando cosas en Instagram... P. ¿En qué momento entendió que la magia había dejado de ser una afición para convertirse en su nueva vida? R. El primer año hacía actuaciones puntuales, porque tenía unos ahorros que me daban cierta seguridad, por así decirlo. Pero, después de llevar tres años y medio dedicándome a la magia, hace aproximadamente un año y medio o dos me di cuenta de que podía vivir de ello. Y, como la bola de nieve no ha dejado de crecer y cada vez surgen más oportunidades y proyectos diferentes, estoy encantado. P. Su carrera futbolística terminó de forma abrupta después de una lesión de rodilla, tres operaciones y seis meses muy complicados. ¿Fue aquel momento el más duro de su vida o, con perspectiva, terminó siendo la puerta que necesitaba para descubrir otra carrera? R. Yo soy de los que piensan que todo pasa por algo, pero en ese momento no tenía esa visión que tengo hoy en día, porque todo fue más complicado. Y fue un momento muy duro. Seguramente fue el más duro de mi vida, aparte de temas familiares o pérdidas de seres queridos, que es otra cosa. Yo siempre digo lo mismo: no es lo mismo dejar el fútbol, o cualquier otro deporte, porque uno ya está cansado o por lo que uno quiera, o incluso tener una lesión que te da un poco por saco, pero que te permite continuar con tu carrera deportiva, que tener que dejarlo sí o sí. Y, sobre todo, yo me lesioné en agosto y me operé tres veces en seis meses, porque era el primer partido de Liga y tenía toda la Liga por delante, así que pensé en intentarlo las veces que hiciera falta. Lo que pasa es que, después de pasar por el quirófano tres veces... Entonces, fue muy duro. Después de la última intervención, volví a entrenar con el equipo, pero recaí. A partir de ahí, pasé ocho o nueve meses bastante complicados, en los que me sentí perdido. P. Hay algo casi cinematográfico en que aquella caja de magia que recibió por su Primera Comunión, cuando tenía 10 años, reapareciera justo cuando terminó su carrera como futbolista. ¿Sintió que estabas recuperando una parte de usted que había dejado aparcada durante años? R. Es verdad que no sé si la caja física sigue en casa de mis padres o la tengo guardada en algún sitio, pero recuperar esa parte de mí de cuando tenía 10 años es muy bonito. Al final, es una afición que me ha acompañado toda la vida y poder dedicarme ahora a algo que empezó siendo un hobby hace tantísimos años me parece precioso. Es algo que me encanta. P. Llegó a marcar un gol en una final de la Copa de Austria y jugó en Primera división. ¿Qué le ha enseñado el fútbol profesional que hoy aplica directamente a la magia y al escenario? R. Son dos cosas muy diferentes, pero es verdad que ambas requieren creatividad y disciplina. Yo era un futbolista muy creativo y disciplinado, y en la magia también me considero así. En el fútbol hay que entrenar a diario para mantener la forma física. En la magia, en cambio, no necesito practicar todos los días de la misma manera porque ya tengo una base, pero sí hago algo cada día, ya sea trabajar la habilidad, entrenar la parte física o pensar en nuevas ideas. También tienen en común la ambición y el perfeccionismo. Siempre me ha gustado hacer las cosas lo mejor posible, tanto en el fútbol como en la magia. Pero, sobre todo, creo que la disciplina es lo que más me ha acompañado en ambas etapas. En la magia, como me ha gustado desde siempre, llevo trabajando esa disciplina en el día a día desde hace muchísimos años. P. En apenas unos meses como profesional pasó de practicar magia por su cuenta a actuar en 'America’s Got Talent' delante de Simon Cowell, Sofía Vergara y Heidi Klum y en 'Got Talent España' delante de Risto Mejide, Tamara Falcó, Paula Echevarría y Florentino Fernández. ¿Qué aprendió de enfrentarse a ambos jurados y, sobre todo, de exponerse ante millones de telespectadores? R. Yo tengo una virtud, y es que no me pongo nervioso. Es verdad que me lo tomé como una experiencia brutal, sobre todo lo de 'America’s Got Talent'. 'Got Talent España' mola mucho, pero estás más acostumbrado a verlo año tras año y, como es de aquí, te resulta más familiar. Lo de América fue otra historia. Cuando me llamaron no me lo creía, pensaba que me estaban vacilando o algo así. De hecho, ni contesté al primer mensaje. Me escribió por Instagram una persona que trabajaba allí, pero tenía un perfil privado, con muy pocos seguidores, y no le hice caso. Luego me escribió por correo electrónico y ya sí que contesté. Fue curioso porque el primer año que me llamaron dije que no, porque estaba jugando al fútbol y no podía ir. Al año siguiente me volvieron a llamar, pero tampoco podía; al siguiente, lo mismo. Y ya el cuarto año, que coincidió con el tema de la lesión, dije que sí. Pero hasta que no llegué al hotel, no me lo creí. Pensaba que me recogería un chófer y poco más, pero cuando empecé a ver 'America’s Got Talent' por todas partes, ya fui consciente de dónde estaba. La experiencia allí fue brutal, porque en España mola mucho, pero es que los americanos lo hacen todo a lo grande: el teatro, con más de 2.000 personas, el espectáculo que tienen montado... Y luego está el jurado. Tener a Risto, Tamara, Flo o Paula es genial, pero allí tienes a Simon Cowell, a Sofía Vergara y a Heidi Klum. No es por comparar, pero al final son figuras que tienen una proyección internacional enorme, que conoce muchísima gente. Yo me lo pasé genial. P. Ha hecho magia de cerca para deportistas como Ilia Topuria, Marc Márquez o Marcelo. Después de haber vivido tantos años dentro del fútbol profesional, ¿le impresiona más sorprender a una estrella del deporte que a cualquier otro espectador? R. Yo siempre digo lo mismo: al final, son personas. Es verdad que depende de ti mismo, de cómo te tomes hacer magia a un famoso por el hecho de ser famoso o a una persona normal. A mí no me pone nervioso. Es decir, si le hago el mismo truco a Ilia Topuria o te lo hago a ti, por ejemplo, no me voy a poner más nervioso porque sea Ilia Topuria. Al final, son personas y el trato es el mismo. Lo único es que a veces nos contaminamos mentalmente por el hecho de que alguien sea famoso y te pones más nervioso, pero a mí, realmente, eso no me ha afectado a la hora de hacer un truco a uno o a otro. Puedes hacerle un truco a Ilia Topuria, a Marc Márquez, a Marcelo o a quien sea, y, por el hecho de ser quienes son, parece que tiene que ser diferente, pero al final son seres humanos que, como cualquiera, reaccionan igual que todos. P. ¿Qué tienen en común un deportista de élite, un futbolista de élite, y un ilusionista profesional? R. Yo creo que va a depender de cada uno, pero el tema de la disciplina es una de las cosas que tienen en común. Al final, esos trabajos, por así decirlo, conllevan mucha disciplina y también dedicación, que va un poco ligada a la disciplina. Pero yo creo que, sobre todo, tiene que gustarte lo que haces. Yo tengo la suerte de que me he dedicado al fútbol, que es una cosa que me encanta, que es un hobby, y a la magia, que es otro hobby que me encanta. Entonces, creo que, cuando te dedicas a algo que te gusta, todo es mucho más fácil. P. Su trabajo ya no se limita al escenario: colabora con marcas, presenta eventos y crea experiencias de entretenimiento. ¿Hasta qué punto la magia está dejando de ser simplemente un espectáculo para convertirse en una herramienta de comunicación? R. Es verdad que, a raíz de todo el tema de las redes sociales, que le dan mucha más visibilidad, la magia ha crecido mucho. Yo creo que, sobre todo, la magia ha dejado, o está dejando, de ser... A ver cómo puedo decir esto sin que suene raro, algo cutre. Yo creo que antiguamente, o hace unos años, cuando pensabas en un mago, a lo mejor te hacías la idea del típico mago con la chistera, vestido de violeta o yo qué sé, de una forma un poco rara, y hoy en día se ve que no es así. Y es verdad que yo, por ejemplo, cuando me llaman empresas o gente para eventos privados, lo vendo como una experiencia. Al final, no es solamente el truco en sí, que mola mucho, sino la experiencia que generas en ese evento. Por ejemplo, cuando me llaman, lo primero que pregunto es qué quieren conseguir y, en base a eso, intento utilizar la magia para solucionar esas necesidades, pero a través de la experiencia, porque, al final, también genera mucha conversación, mucho 'team building', es un rompehielos. Cuando hay gente, hay grupitos, y tú te metes en uno, a lo mejor esas personas no se conocen entre sí. Entonces, haces magia y, cuando te vas, ya tienen un tema de conversación, abres conversación. O sea, no es solamente el truco en sí, que genera muchos "guau", sino todo lo que genera esa experiencia. Entonces, yo lo vendo como una experiencia y creo que, poco a poco, la magia está pasando de ser el mero hecho de tener a un mago que hace trucos a centrarse más en todo lo que genera. P. Su espectáculo se llama 'Espectaculoso - La magia de lo imposible'. En un mundo de redes sociales, inteligencia artificial y efectos digitales en los que parece que ya hemos visto absolutamente todo, ¿qué tiene todavía la magia en directo que la tecnología no puede sustituir? R. Es un debate interesante, porque mucha gente dice: "Es que habrá muchísimos trabajos que desaparezcan con el tema de la IA, los robots y tal". Pero lo bueno que tiene la magia es un poco como el teatro: el tú a tú, la experiencia a un metro de distancia. Eso yo creo que ninguna IA ni ningún androide lo puede llegar a hacer a día de hoy. A lo mejor dentro de unos años, espero que muchos, o por lo menos que yo no esté aquí, lo pueden conseguir. Pero yo creo que, sobre todo, es el tema de conectar con las personas. Y eso es una de las cosas que, a día de hoy, no creo que la IA pueda hacer. P. Después de haber cumplido sueños que probablemente ni siquiera imaginaba cuando empezó, ¿qué le queda por demostrarse a sí mismo? R. A ver, me queda mucho todavía. Es verdad que yo siempre digo que lo del fútbol también se me dio, porque jugaba en el colegio, pero empecé a jugar de manera más seria con 19 años. Era algo que no tenía en mente. Y con la magia me ha pasado un poco lo mismo. Cuando dejé el fútbol, tampoco pensé: "Me voy a dedicar a la magia al cien por cien", porque tampoco sabía muy bien cómo empezar. Entonces, son cosas que se me han dado. Obviamente, luego tienes tu trabajo y tienes que hacer lo que te toca. Pero, a ver, me quedan muchas cosas por hacer. Tengo objetivos en mi cabeza, proyectos personales. Por ejemplo, me encantaría tener un espectáculo en teatros, al estilo de El Mago Pop o Jorge Blass. Es un objetivo que poco a poco voy persiguiendo y que me hace mucha ilusión, compaginándolo con los otros proyectos. Pero, vamos, espero que todavía me quede bastante por hacer. P. Y si se le acabara la magia, ¿a qué se dedicaría Alejandro? R. A ver, soy un tío al que no se le caen los anillos. O sea, ya he empezado de cero una, dos, tres, cuatro veces. Empezar de cero ahora mismo, a día de hoy, no sabría decirte cómo lo haría, pero algo encontraría, porque me gustan muchas cosas. Por ejemplo, el tema de los negocios: si pudiera volver a invertir en otro sitio, ahora mismo lo haría. O sea, que no tengo ese miedo. Yo creo que, por parte de mi familia, tengo un poco esa vena emprendedora. Y, aunque pierda dinero o tenga algún desastre con un negocio, yo creo que lo intentaría otra vez. No sé decirte muy bien ahora mismo a qué me dedicaría si la magia se acabara hoy, pero, vamos, algo encontraría seguro. P. Si pudiera sentarse hoy con aquel niño de 10 años que recibió una caja de magia por su Primera Comunión, ¿qué le contaría sobre todo lo que le espera y qué consejo le daría? R. Yo creo que, después de todo lo que he vivido, sobre todo le diría eso: que haga lo que le gusta. O sea, porque, al final, vida solo hay una y, si te vas a dedicar a algo, por lo menos que te guste. Levantarte feliz por lo que haces no es lo mismo que trabajar en algo que no te gusta nada y que cada día sea como un suplicio. Entonces, le diría eso, simplemente. En el caso de la magia, hay gente que empieza con 10, 12 o 15 años y se dedica a ello desde entonces. Lo mío ha sido más tardío, pero, sobre todo, le diría que, si tiene que elegir algo, elija algo que le guste al cien por cien. Así los días son más fáciles, más bonitos y, encima, disfrutas. Le diría eso.

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Saturday, October 17, 2026

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