Jaime Lorente confiesa si prefiere ganar un Oscar o que el Atleti levante una Champions: "Este año la final es en el estadio del Atleti y nos la vamos a llevar"
Jaime Lorente debuta como director con 'El mal hijo', una película sobre las adicciones, las relaciones familiares y las heridas que se transmiten entre generaciones
Jaime Lorente se estrena como director con 'El mal hijo', una película protagonizada por Miguel Ángel Puro que aborda las adicciones, las relaciones familiares y las consecuencias que determinadas heridas pueden tener de una generación a otra. El actor de 'La casa de papel' se pone por primera vez detrás de las cámaras con una historia que conecta con algunas de sus principales inquietudes personales, mientras que Puro asume un papel protagonista en un proyecto que ambos llevaban tiempo queriendo compartir. En su conversación con MARCA, los dos hablan de la experiencia de trabajar juntos, de la importancia de la confianza en un rodaje y de los temas que atraviesan la película. También hay espacio para reflexionar sobre la masculinidad, la paternidad y el éxito profesional, además de una pregunta inevitable para Lorente, reconocido aficionado del Atlético de Madrid: ¿qué preferiría, ganar un Oscar con una película dirigida por él o que el equipo rojiblanco conquistase la Champions? El origen de 'El mal hijo' está en la novela de Salvador S. Molina. Lorente encontró en ella los elementos que buscaba para su primera película como director, aunque tuvo que adaptar la historia para trasladarla al lenguaje audiovisual. "Yo tenía muy claro qué elementos quería que estuviesen en mi ópera prima y dio la bendita casualidad que la novela tenía los mismos elementos", explica. El cineasta quería abordar las adicciones y las consecuencias que pueden tener no solo sobre quienes las sufren, sino también sobre las personas que forman parte de su entorno. "Tenía muchas ganas de contar una historia sobre la adicción, sobre los esquemas familiares que se arman para sostener a una persona que sufre esta enfermedad y sobre las consecuencias a largo plazo", señala. La película se aleja de una mirada simplista sobre sus personajes y busca mostrar las circunstancias que condicionan sus decisiones. Para Lorente, comprenderlos es fundamental para construir una historia que resulte creíble. "Sabíamos que teníamos que construir un mundo y una realidad que te pudieras creer y, para ello, había que trascender el cliché, entender estos personajes, no juzgarlos, vivirlos", afirma. La amistad entre Lorente y Puro ha sido uno de los elementos que han marcado el rodaje. Ambos llevaban tiempo queriendo trabajar juntos y, según explican, la relación personal no ha impedido que cada uno asumiera su papel dentro del proyecto. "Hemos trabajado siempre desde el respeto y la escucha. Nunca nos hemos casado con nosotros mismos, porque siempre hemos estado a favor del trabajo, de lo creativo", explica Lorente. Esa confianza también permite que los intérpretes se atrevan a proponer ideas sin temor a ser juzgados. En la conversación, se destaca la importancia de crear un espacio en el que los actores puedan explorar sus personajes y aportar su visión. Para Lorente, dirigir implica estar pendiente de los procesos de los intérpretes y entender qué necesitan en cada momento. "El trabajo de escucha, el estar siempre en el otro, te facilita muchísimo el trabajo", sostiene. "Dirigir es estar al servicio de la empatía continuamente", afirma. Y añade una reflexión sobre la relación entre la creatividad y el trato personal de algunos directores: "A mí no me sirve lo de que alguien sea un genio, pero un imbécil". La película también invita a reflexionar sobre la transmisión de determinados comportamientos entre padres e hijos. Uno de los asuntos que aborda es la masculinidad entendida desde la represión emocional y la dificultad para aceptar la vulnerabilidad. Lorente aclara que la historia no plantea que la masculinidad sea negativa en sí misma, sino que cuestiona algunas conductas que se perpetúan de generación en generación. "Creo que la falta de aceptación de la vulnerabilidad, de la sensibilidad, hace que todo se convierta en rígido y se convierta en violencia", reflexiona. Las adicciones también aparecen ligadas a una cuestión social. Lorente advierte de las dificultades económicas que pueden impedir el acceso a determinados tratamientos y recuerda que el problema afecta a todo el entorno familiar. "Hay una responsabilidad social que estamos echando a un lado para los adictos, imagínate para la familia de los adictos", afirma. La conversación también deja un momento para el fútbol. Jaime Lorente es seguidor del Atlético de Madrid y la pregunta que le plantean enfrenta dos aspiraciones muy diferentes: ganar un Oscar con una película dirigida por él o ver al equipo rojiblanco levantar la Champions. El actor reconoce que la elección no es sencilla cuando se trata de dos pasiones personales. "Que una película dirigida por mí protagonizada por Simeone ganara la Champions... me lo pones muy difícil", responde entre risas para intentar evitar mojarse. Lorente se muestra convencido de que el Atlético puede conquistar el título europeo. "Este año la final de la Champions es en el estadio del Atleti y nos vamos a llevar la Champions", asegura.
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