Compra dos jarrones por 20 euros en una tienda benéfica de Londres y descubre que valen más de 68.000 euros
El coleccionista adquirió las piezas sin conocer su origen
A veces, los mayores tesoros aparecen donde menos se esperan. Eso fue lo que le ocurrió a un coleccionista que encontró dos jarrones de colores en una tienda benéfica de Londres. Pagó alrededor de 20 libras por ambos, unos 24 euros, sin imaginar que aquellas piezas acabarían protagonizando una subasta por una cantidad miles de veces superior a su precio original. Los objetos, que a primera vista podían pasar por simples adornos, llamaron su atención por sus características y las marcas que presentaban en la base. Tras investigar su posible procedencia, decidió recurrir a especialistas para conocer su verdadero valor. El resultado confirmó que no se trataba de cerámica corriente, sino de dos piezas de porcelana china del siglo XVIII vinculadas a la dinastía Qing. Los dos recipientes, de aproximadamente 11,4 centímetros de altura, destacan por su decoración floral. Sobre un fondo amarillo aparecen crisantemos rojos y amarillos, acompañados de motivos de flores de loto y hojas verdes. Su elaboración responde a la técnica tradicional china doucai, que combina pintura azul bajo el esmalte con otros colores aplicados posteriormente. Las piezas fueron fabricadas en Jingdezhen, una localidad de la provincia china de Jiangxi conocida históricamente por su producción de porcelana. En sus bases aparecen marcas asociadas al emperador Qianlong, que gobernó entre 1735 y 1796 y cuyo reinado estuvo estrechamente ligado a las artes y a la producción de objetos destinados a la corte imperial. La pareja salió a subasta en Roseberys, una casa especializada en arte y antigüedades de Londres, en mayo de 2023. La venta alcanzó las 58.000 libras, incluidos los gastos correspondientes al comprador, una cifra superior a los 74.000 dólares. El resultado convirtió una adquisición aparentemente insignificante en un hallazgo extraordinario. Pese a presentar algunos desperfectos, como pequeñas grietas y arañazos, las piezas despertaron un notable interés por su antigüedad, su decoración y su relación con la porcelana imperial china. El caso demuestra hasta qué punto la experiencia de los especialistas puede resultar determinante en el mercado de las antigüedades: objetos que pasan inadvertidos en establecimientos de segunda mano pueden esconder un valor histórico y económico excepcional.
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